Y llegué al momento que tanto temía, que sabía que iba a suceder.
Café en mano, música deprimente. Me encuentro sola en mi habitación ahora.
Rodeada de gente que quiere verme bien, pero mi corazón siente un vacío inmenso.
Nadie va a entender, ni aunque quisieran, como me siento yo ahora. Sólo tuve una oportunidad de verlo y de mirarlo a los ojos. La vida me dio sólo una, pero de las mejores oportunidades en mucho tiempo.
Se me forma un nudo en la garganta y es casi imposible contener las lágrimas. Tan imposible como no pensar.
Cómo no recordar esa sonrisa que vi durante todo esas horas que estuvimos juntos? Cómo no recordar sus caricias y sus abrazos?
Sí, no necesite ni de meses ni años. Nueve horas me alcanzaron para saber que yo quería estar a su lado.
Pero todos no creemos en las mismas cosas. Quizá no era el momento o no lo será nunca. Quizá no era el indicado, o yo no lo era para él.
Sólo quiero pedirle a Dios, que me de las fuerzas que necesito para estar bien. Porque lo que para muchos era una pavada, para mi era, fue y es algo hermoso.
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