Desde ese Julio, tan frío y a la vez tan cálido, donde su sonrisa era el motor de mis días, supe ahí justo ahí, que quería tenerlo para siempre en mi vida.
Pero a veces, las cosas no ocurren como nosotros imaginamos. No ocurren, junto con los sueños que dejamos los dos, tirados por ahí. A la espera, de que algún día, el amor resucite.
Yo también espero. Desde acá, a cientos de kilómetros, espero.
Me desespera el hecho de saber, que la única esperanza latente y "real", a la única que puedo aferrarme, es a la de mis pensamientos y sueños.
Sueños que, a veces, se convierten en pesadillas. Mi imaginación, durante mis horas de sueño, vuela.. se deja llevar por mi corazón.
Me despierto creyendo que lo tengo al lado. Es la única mala pasada que me juega la vida.
Pero espero. Siempre espero.
Sé que algún día me va a tocar.
Sólo quiero creer, mi corazón hace fuerzas, para que sea él.
Él siempre conmigo.
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